Las películas normalmente se graban y reproducen a 24 fotogramas completos por segundo, pero el formato estándar "24p", de casi 100 años de antigüedad, parece tambalearse. Para evitar los desagradables efectos secundarios de la proyección a 24 fps (p. ej., fuertes sacudidas durante el movimiento de la cámara a velocidad media), se viene trabajando desde hace tiempo para duplicar la velocidad de fotogramas a 48 fotogramas por segundo y más.
Debe hacerse una distinción entre dos casos:
- Las películas grabadas a 24 fotogramas por segundo se visualizan en televisores a 60 Hz. Esto se logra mediante un proceso llamado interpolación de fotogramas, que utiliza algoritmos matemáticos para calcular una imagen interpolada entre cada par de fotogramas originales. Este proceso se puede desactivar en todos los televisores.
- Entre las películas que se graban y reproducen directamente al doble de velocidad de fotogramas (48 fotogramas por segundo) se encuentra, por ejemplo, "El Hobbit" de Peter Jackson. James Cameron, pionero no solo en la tecnología del cine 3D, está trabajando en una velocidad de fotogramas aún mayor, de 60 fotogramas por segundo: Avatar 2 se presentará con este estilo hiperrealista.
En ambos casos, se produce un efecto peculiar, el llamado efecto telenovela: incluso la superproducción más cara se siente (al menos para mí) como una telenovela barata al estilo de "Buenos tiempos, malos tiempos". Simplemente no logro acostumbrarme al ritmo extraño: parece como si las imágenes buscaran algún tipo de conexión. El realismo aparentemente logrado se convierte en un desastre para la experiencia del espectador.
Por supuesto, todo esto depende del ojo de quien lo mira: algunas personas ni siquiera notarán el efecto o incluso lo preferirán. Queda por ver si la nueva tecnología prevalecerá en los cines y en el sofá de casa. Me emociona ver cómo la mayoría de los aficionados al cine aceptan los nuevos desarrollos (también en 3D) y lo que depara el futuro.